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Vintage del Nástic-Albacete

Vintage del Nástic-Albacete Foto Josema Moreno

Un punto de inflexión que no arregló la situación

En los enfrentamientos entre el Nástic de Tarragona encontramos muchas veces a los mismos técnicos como protagonistas, César Ferrando y Luis César Sampedro. Son varias las veces que unos y otros se han enfrentado con alguno de ellos en uno de los banquillos, pues han estado ambos en ambos clubes en varias ocasiones.

De todas formas, en el partido que vamos a recordar no estaba ninguno de los dos, pues el Nástic estaba entrenado entonces por Javi López y el Albacete por Quique Hernández, aunque era la jornada nueve y 10 después, César Ferrando sustituía a Javi López. No fue una temporada muy buena para ambos, sobre todo para un equipo tarraconense que acababa de descender de vivir una pequeña aventura en Primera División más de 50 años después de la última vez que había pisado la máxima categoría.

El Nástic había fichado como director deportivo a Ricardo Resta, que durante muchos años fue la mano derecha de Antonio López Alfaro en la secretaría técnica de un Albacete que ahora dirigía Máxima Hernández. Quizás por ello son numerosos los jugadores que ya habían pasado por las filas del Albacete o lo harían después. En aquel Nástic estaban Mingo, Abel Buades, Jandro, Antonio López, Calle y David Sánchez, así como muchos jugadores con nombre en el fútbol español por su trayectoria, como Dani Tortolero, Campano, Arpón, Moisés, Óscar López o el guardameta Juanmi, canterano el Real Madrid, con muchos años con el Zaragoza en Primera y que también había pasado por el Deportivo y el Murcia.

En el Albacete la renovación había sido profunda. El paso de la etapa de Ángel Contreras a la de Ubaldo González, donde realmente el que mandaba era el vicepresidente y exárbitro Gonzalo Panadero Martínez. Ahora con Máximo Hernández al frente de la dirección deportiva, la renovación en la plantilla fue casi total, con un gran número de altas y bajas y la llegada de muchos futbolistas cuyo paso por el Albacete fue con más pena que gloria, caso de Meyong Zé, Baggio, Fran Moreno, Álex Pérez o los llegados en el mercado invernal Caggiano y Buján.

Para el banquillo, Máximo se trajo a un Quique Hernández ya un poco pasado de vueltas, con 49 años y 20 sentado en diferentes banquillos de Segunda B, Segunda y hasta un año en Primera. El caso es que el arranque de liga no pudo ser más horrible. Tras siete jornadas disputadas el Alba sólo había sumado un punto, merced a un empate en casa del Xerez (1-1). Todo lo demás habían sido derrotas, frente a Elche, Hércules, Numancia, Sporting de Gijón, Racing de Ferrol y Real Sociedad. En la octava jornada tampoco llego el triunfo, al empatar con el Celta de Vigo en el Belmonte (1-1). Dos puntos de 24 posibles, un auténtico desastre. No parecía Quique Hernández capacitado para dirigir al equipo y el técnico valenciano lo tenía claro, pero hasta a la tercera vez que presentó su dimisión no le fue admitida. Tampoco tenía mucho gol el Alba, que en esas ocho jornadas sólo había marcado cuatro tantos, es decir, a uno cada dos partidos.

Con esos números tan desastrosos se llegó a la jornada 9, en la que se jugaba frente al Nástic de Tarragona en el Nou Estadi. El cuadro tarraconense, descendido de Primera, no empezó mal, con tres victorias, un empate y una derrota en las primeras seis jornadas. Pero el carro empezó a torcerse y antes de recibir al Albacete acumuló tres jornadas en las que sólo sumó un punto, con dos derrotas y un empate en la octava jornada en casa del Xerez (2-2).

Como el club manchego era un constante hervidero de noticias extradeportivas, esa misma semana Juan Carlos Sanz, que había sido apartado del equipo y se entrenaba por las tardes en solitario, indicaba que “no quiero que se ensucie mi nombre diciendo que soy poco profesional”, mientras que el exdirector del fútbol base, Chuti Molina, también cargaba contra Máximo Hernández y le decía que “para ser un buen mentiroso hay que tener buena memoria”.

Con ese mal ambiente y esos malos resultados llegó el partido entre Nástic y Albacete, que se disputó el 21 de octubre de 2007. Y por fin llegó la victoria, a la novena jornada, en un encuentro en el que los manchegos se mostraron serios y ambiciosos. Al Nástic se le atragantó un tempranero gol de Xavi Jiménez, que marcó en el minuto seis. El Alba había salido a por todas y goleó primero. Luego, el trabajo defensivo fue impresionante, con una buena presión que dejó a los locales maniatados y sin poder generar ocasiones. Se pudo, por fin, acabar un partido con la portería a cero, algo que tampoco se había logrado. La confianza fue tal que en la recta final del choque Fran Moreno batía a Juanmi y certificaba el primer triunfo del Albacete esa temporada.

El Nástic formó ese día con Juanmi, Campano, Abraham, Tortolero, Fede, Abel Buades, Arpón, Miku, Maldonado, Antonio López y Calle; también jugaron Gorka de Carlos, David Sánchez y Jandro). En el Albacete, Quique Hernández modificó el sistema, jugó con dos puntas y los interiores más abiertos, lo que dio al equipo más empaque y orden. Jugaron Javi Martínez, Ferrón, Noguerol, Baggio, Carlos Peña, Xavi Jiménez, Iker Begoña, Morán, Barkero, Calandria y Meyong Zé; también participaron Pablo García, Diego Alegre y Fran Moreno).

La victoria llegó, pero el equipo siguió al tran-tran, hasta que finalmente Quique Hernández dejó el banquillo y el director deportivo, Máximo Hernández, cogió las riendas. Al final, con mucho sufrimiento y la implicación de jugadores veteranos como el ahora segundo entrenador Fran Noguerol, Morán o Barkero se logró salvar la temporada y mantener la categoría.

A Ubaldo González no le sentó nada bien que Carlos Parra, más tarde consejero del Alba y entonces verdadero oposición de Bandera Blanca, estuviera invitado por la directiva del Nástic en el palco del Nou Estadi de Tarragona
A Ubaldo González no le sentó nada bien que Carlos Parra, más tarde consejero del Alba y entonces verdadero oposición de Bandera Blanca, estuviera invitado por la directiva del Nástic en el palco del Nou Estadi de Tarragona.