Fecha de publicación Escrito por Antonio Martínez Visto: 486

Claro que hay motivos más que suficientes para secundar la Huelga General convocada por los sindicatos de clase, UGT y CC.OO, para el próximo jueves, día 29 de marzo.
Y no solo por la reciente entrada en vigor de la última Reforma Laboral del Gobierno de España, que es el motivo principal, sino por la actitud general de un presidente del Gobierno y de unos ministros y ministras, obsesionados por hacer las cosas de una determinada forma, caiga quien caiga, cueste lo que cueste y le pese a quien le pese, sin contar con nadie más que con su guión y el de aquéllos que piensan que no se puede gastar lo que no se tiene, como si gobernar un país y administrar sus bienes fuese igual que gestionar la pequeña economía familiar de mi casa.
Y digo esto, porque esa es una reflexión absolutamente falsa. Si no se puede gastar más de lo que se tiene, ya me explicarás tú como me compro un coche, o mejor, como me compro una casa. La respuesta es fácil, pues acudiendo a la financiación ajena, como hemos hecho todos y cada uno.
Bueno, todos no, parece que Rajoy y sus ministros y ministras ahorran todo lo que pueden y cuando tienen el dinero justo van al concesionario del coche de sus sueños y como lo pagan a tocateja, pues encima les hacen rebaja y de regalo las alfombrillas. Claro, que para comprar la casa ni te cuento lo que habrá que esperar con ese modelo de inversión. Vamos, si es que es para reírse de la famosa frasecita, sino fuera porque la dice el presidente del Gobierno de mi país.
Esta Reforma Laboral no es buena para ningún trabajador, lo diga quien lo diga. No te puedes ni constipar porque te pueden despedir. La empresa tiene que ir viento en popa sí o s, y tener más beneficios de los que el más optimista de los analistas pudiera predecir, porque si no también te pueden despedir. Te pueden modificar las condiciones de trabajo para mejorar la competitividad de la empresa y lógicamente también bajarte el sueldo por el mismo motivo, sin que ninguna autoridad laboral tenga que comprobar si esto es cierto o no lo es y, además, se resta protagonismo en la negociación colectiva y en la intermediación laboral a los sindicatos. Ya me diréis que trabajador puede aplaudir el texto de esta reforma, aprobada unilateralmente por el Gobierno haciendo oídos sordos a las peticiones sindicales.
Hasta ahora, éramos los trabajadores que estamos al servicio de las Administraciones, los que de alguna manera nos sentíamos protegidos ante este tipo de reformas. Pues ahora ni eso. Y buen ejemplo hemos tenido de lo que se puede hacer y hasta donde se puede llegar con los 42 bomberos de la Diputación Provincial de Albacete, que aunque han abandonado el encierro que mantenían como medida de protesta ante sus despidos inminentes, lo cierto es que lo han hecho con la mosca detrás de la oreja y con poca confianza en su futuro inmediato.
Mucho me temo que la Administración siguiente será la municipal. Desgraciadamente, porque será una desgracia, los trabajadores y trabajadoras que aunque contratados por el Ayuntamiento lo sean mediante Convenios con la Junta, para desarrollar tal o cual programa, verán peligrar su puesto de trabajo si no se mantiene el Convenio por parte de la Administración Regional, aunque los programas se desarrollen en servicios tan sensibles a la ciudadanía como pudieran ser Acción Social o Empleo, eso sin contar con otra rebaja salarial a cambio de más horas de trabajo. Menos mal que con el PP los funcionarios podrían estar tranquilos, que dijo en su día la Sra. Cospedal. Jesús, que mala memoria tiene la presidenta.
Última hora
Aparecen los primeros brotes rojos en Andalucía y Asturias. Javier Arenas aunque progresa, no lo hace adecuadamente y se queda otros cuatro años en la oposición, y ya van para 16. En Asturias, el Foro de Cascos pierde apoyos, el PSOE sube en escaños, el PP e IU se mantienen y entra en liza UPyD. Este galimatías puede verse aclarado con el voto inmigrante que se abre el próximo miércoles. Veremos si unos y otros cumplen la palabra dada sobre los pactos.
Andaluces y asturianos han dicho, alto y claro, que hasta aquí hemos llegado con las políticas del Partido Popular, que los recortes aquí y allá no son la mejor receta para ayudar a los que peor lo están pasando por causa de la crisis, que una reforma laboral que es injusta con los trabajadores nunca se debió aprobar y que quien manda es la ciudadanía, no los mercados …todavía.
Gracias a la voluntad ciudadana, las fuerzas de izquierda de Andalucía tienen ahora la oportunidad de demostrarle a la Sra. Cospedal, con hechos, que la austeridad no es sinónimo, necesariamente, de recortes sociales.