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CIENTOS DE ALBACETEÑOS CAMBIARON SUS PENAS POR TRABAJOS EN BENEFICIO DE LA COMUNIDAD

  • Publicado en Albacete

Un total de 368 albaceteños cambiaron el año pasado sus penas por trabajos en beneficio de la comunidad, según los datos oficiales publicados en el último anuario estadístico. En otros 81 casos le sustituyeron la pena por otros conceptos, con lo que 449 condenados por distintos delitos eludieron la cárcel en Albacete.

En toda Castilla-La Mancha fueron 3.594, con Toledo a la cabeza, con 1.749 casos.

Respecto a qué suponen estos trabajos cabe señalar que su imposición requiere el consentimiento del penado y le obliga a prestar su cooperación no retribuida en determinadas actividades de utilidad pública.

El trabajo en beneficio de la comunidad será facilitado por la Administración estatal, autonómica o local que, a tal fin, podrán establecer los oportunos convenios entre sí o con entidades públicas o privadas que desarrollen actividades de utilidad pública, debiendo remitir mensualmente a la Administración Penitenciaria la relación de plazas disponibles en su territorio.

La Administración Penitenciaria supervisará sus actuaciones y les prestará el apoyo y asistencia necesarios para su eficaz desarrollo

El penado podrá proponer una tarea concreta a la Administración Penitenciaria, como cumplimiento de la pena.

La ejecución de esta pena estará regida por un principio de flexibilidad para compatibilizar, en la medida de lo posible, el normal desarrollo de las actividades diarias de los penados con el cumplimiento de la pena.

El Trabajo en Beneficio de la Comunidad es una actividad complementaria, no remunerada, que no sustituye puestos de trabajo ni compite con el mercado laboral.

Cumple también una finalidad restitutiva a la vez que ejemplarizante e integradora.L

os trabajos  en beneficio de la comunidad tendrán una  finalidad de utilidad pública, y podrán consistir en labores de reparación de los daños causados o de apoyo y asistencia a las victima; o de participación del penado en los talleres o programas formativos o de reeducación, laborales, culturales, de educación vial, sexual y otros similares.

La persona sometida a esta medida está obligada a invertir un determinado tiempo en el desarrollo de la tarea que se le ha asignado.