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¿QUÉ TIENEN QUE VER LA MATA HARI ESPAÑOLA Y UN MACABRO CASO CON ALBACETE?

  • Publicado en Albacete

Lo cuenta el diario El Mundo, gracias a la serie El caso, emitida por Televisión Española, salió a la luz de nuevo historia de Margarita Ruiz de Lihory, la Mata Hari española que tiene relación con Albacete. 

Aunque en la serie hablaban del trágico suceso más conocido de su vida, y por el que adquirió una oscura fama hasta el final de sus días, Margarita tuvo una vida digna de un guion de Hollywood. No se sabe a ciencia cierta cuándo nació Margarita, ya que ella siempre procuró ocultar la fecha, aunque se cree que fue en 1889. 

Su padre, D. José María Ruiz de Lihory y Pardines, fue un conocido aristócrata y político, que llegó a ser alcalde de Valencia y diputado durante la restauración borbónica. Si hubo una figura que marcó la vida de Margarita Ruiz de Lihory, fue la de su padre. Hombre brillante, tuvo en su hija pequeña a su fan más incondicional, que sintió por él una admiración tan desmedida que le hizo desear ser el hijo que el barón nunca tuvo. Fue esta ansia por complacer a su padre la que la llevó a licenciarse en derecho o estudiar dos cursos de medicina en una época en la que la mayoría de las mujeres de su clase se dedicaban a coser, hacer obras de caridad y buscar un buen marido. 

El barón poseía una gran biblioteca donde contaba con una colección de libros de ocultismo, libros que Margarita devoró y que le hicieron adentrarse en un mundo desconocido, paralelo a la estricta educación cristiana que recibía de su madre. Curiosamente, Margarita decidió en un momento dado romper con todo lo establecido y marcharse. Se había casado en 1910 con Ricardo Shelly, con quien tuvo a sus cuatro hijos: Margot, José María, Juan y Luis. Se casó muy joven y su matrimonio al principio fue feliz. Pero conforme pasaron los años, Margarita se sintió cada vez más atrapada. Quería a sus hijos, pero necesitaba algo más en la vida. La gota que colmó el vaso fueron las numerosas infidelidades de su marido.

La muerte de su padre en 1920 marcó un punto de inflexión en su vida. Aunque la baronía pasó a su hermana mayor, Soledad, inició un litigio que duró más de 30 años por reclamar el título. Se sentía la única digna de ser llamada baronesa debido a sus numerosas cualidades. Aunque nunca tuvieron buena relación, a partir entonces las hermanas dejaron de hablarse. Cuando falleció su padre, decidió que no tenía porqué seguir aguantando una situación que la llenaba de infelicidad. Así que habló con Ricardo, lo abandonó y se fue de casa dejándole con sus hijos. 

El escándalo fue monumental. Margarita no dio jamás marcha atrás. Eso le costó el ostracismo social en una época en la que el divorcio era algo casi impensable. 

Tras un largo viaje por Francia, en 1922 Margarita llegó como corresponsal de prensa a un Marruecos inmerso en plena Guerra del Rif.Fue allí donde tomó contacto con otras religiones que cambiaron su percepción sobre la vida y la muerte, y donde conoció al caudillo rifeño Mohammed Abd el-Krim, El Jatabi, quien se convirtió en uno de sus grandes amores. 

Acusada de ser espía doble, medió en la liberación de prisioneros españoles capturados precisamente por Abd el-Krim. Volvió a Madrid para ser condecorada por su valor, y con un nuevo amigo: Francisco Franco Bahamonde. 

Son varios los romances que se le atribuyeron en la época. Desde Miguel Primo de Rivera a Manuel Aznar pasando por el Cardenal Benlloch o el mismísimo Henry Ford. Tras Marruecos, viajó a México, Cuba y Estados Unidos. Pintó los retratos de tres presidente y escribió para diferentes periódicos. Volvió a España justo antes del estallido de la Guerra Civil tras haber dilapidado una gran fortuna. La guerra la pilló con sus hijos en Barcelona, donde conoció al que, según ella, fue el gran amor de su vida y su segundo marido: el abogado Josep María Bassols, quien lo abandonó todo por estar con ella, loco de amor. Tras la guerra, Margarita y su familia pasaron unos años en Albacete y después se instalaron en Madrid.

Fue allí donde en 1954 tuvo lugar el famoso «caso de la mano cortada», en el que se acusó a Margarita de haberle cortado la mano, la lengua, y haberle sacado los ojos a su hija Margot nada más fallecer ésta de una leucemia. La portada en el periódico El Caso sobre el macabro suceso, marcaría un hito en la historia del periodismo, y se convertiría en la segunda tirada más vendida. Margarita y su marido fueron detenidos y encarcelados en el psiquiátrico de Carabanchel. Meses después se les puso en libertad. Tras el juicio fueron declarados culpables, aunque jamás fueron a la cárcel. Margarita siempre proclamó su inocencia, y acusó a su hijo Luis, quién había sido precisamente quién la había denunciado ante las autoridades.